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Durante miles de años el Aloe Vera se ha usado como una medicina. Durante siglos se ha cultivado como un remedio folclórico que cura todo y sostiene una historia curativa que se remonta hasta los tiempos de las lápidas de barro de 1750 A.C. en Mesopotamia. Así que, ¿es una historia manifestada?, ¿mágica?,¿mito? o ¿es una planta milagrosa que debería incluirse en las medicinas de hoy?
Ultimamente la gran demanda por parte del consumidor y de los entusiastas de hierbas que han aprobado el Aloe como tratamiento médico alternativo, es prueba de su potencia para curar. Pero nosotros, como profesionales, requerimos recientes investigaciones científicas para verificar el poder medicinal de la planta. Ahora, uno se puede preguntar si hay una nueva potencia para curar heridas y controlar enfermedades en la periodoncia, el ramo de la odontología que se ocupa de las enfermedades de las encías.
El Aloe ha demostrado mejorar los mecanismos defensivos y contiene una variedad de componentes que ayudan a cambiar la Enfermedad Periodontal (enfermedad de las encías).
Algunos de los ingredientes del Aloe son bactericidas y virucidas, otros proveen apoyo nutricional, algunos aumentan la capacidad de regenerar los tejidos, mientras otros funcionan con cualidades anestésicas y anti-inflamatorias.
A menudo, la planta del Aloe ha sido confundida con el nopal, pero en realidad es un miembro de la familia del lirio (liliáceas). La planta guarda agua debido a sus hojas carnosas y suculentas que parecen espadas. Las hojas son duras, cerosas, de color verde grisáceo y están adornadas con doble filas de espinas parecidas a los dientes de un serrucho. Una planta madura (de cuatro años) puede tener hojas de unos 87 cm. de altura y cada una puede pesar hasta 1,36 kilos. Mientras las hojas crecen hacia arriba, forman un rosetón espigado a la base y pueden ser cosechadas fácilmente por la base de la planta con un cuchillo.
Hoy crecen más de 350 especies de Aloe durante el clima caluroso, pero el "Aloe Barbadensis Miller" es la especie más común con la potencia de poderes curativos.
Las primeras escrituras de la historia curativa del Aloe se pueden encontrar en las escrituras egipcias de 1500 A.C.
Hasta se dice que Cleopatra cuidó su piel con el gel del Aloe.
La historia reporta que Alejandro Magno conquistó la isla de Socotra del Mar Rojo, la cual tenía abundantes campos de Aloe para ayudar a curar las heridas de sus tropas.
Se conoce que Hannibal entraba en guerra solamente para tener acceso a los campos de Aloe en el Norte de Africa. Además, hay escrituras sobre el Aloe en los informes médicos del siglo 16 A.C. en Persia y también se sabe que los comerciantes árabes negociaban con aloe de India, Tibet, Malasia y a través del oriente de las indias y la providencia Cantón de China, donde su uso fue grabado en el siglo 17 D.C.
En la América Nueva, el crecimiento del Aloe comenzó con los Mayas de Yucatán, los Seminales de Floriday los indígenas de Curacao y Cuba. El Aloe se aplicaba en cortes, infecciones, ampollas y picaduras; también se usaba enfermedades internas. Los exploradores de España y Portugal y los médicos y sacerdotes jesuítas de España de los siglos 15 y 16, con el entendimiento de los textos farmacológicos romanos y griegos, usaban el Aloe cada vez que la encontraban creciendo abundantemente.

A continuación le comentamos los componentes del aloe:
  • Ligninas: Encontradas dentro de la pulpa de la hoja. Tienen la capacidad de penetrar en los tejidos profundos.
  • Saponinas: Glicósidos que promueven limpieza y proveen una cualidad antiséptica.
  • Minerales: Funcionan para beneficiar la salud de nuestro cuerpo y son interactivos con las vitaminas, las coenzimas y las enzimas proteolíticas.
  • Vitaminas: Esenciales para el mantenimiento de nuestra salud y funcionan mejor como agentes de catálisis.
  • Mono y polisacáridos (Carbohidratos): Son nutrientes esenciales.
  • Aminoácidos: la base para la reparación y regeneración de tejidos traumatizados.
  • Aminoácidos secundarios
  • Enzimas